La rutina más pequeña suele ser la más fácil de mantener. Una revisión puede ser una pausa, una palabra emocional y una nota sobre lo que necesitas.
Una práctica pequeña
Une la pausa a una señal existente, como preparar té o ir a dormir.
Observa lo que está aquí. Nómbralo con lenguaje sencillo. Conserva solo el detalle que pueda ayudar a tu yo futuro a entender este momento.
Vuelve con curiosidad
Al volver a una nota, busca posibilidades en lugar de veredictos. Una entrada es un momento, no una historia completa sobre ti.
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Una rutina sin presión para notar cómo va tu día.